Todos estamos familiarizados con el significado de “tiempo fuera”, y no en términos deportivos. Este popular método de crianza se acuñó en la década de 1950 y, desde entonces, ha sido un elemento básico en los hogares. Pero con el auge de la crianza con apego y una mayor conciencia psicológica de lo que funciona y lo que no funciona tan bien, el tiempo fuera puede estar en vías de desaparición.
El problema de los tiempos muertos
El tiempo fuera no sólo es para el propio niño, sino también para la comunicación. Los padres y cuidadores tienden a creer que el niño reflexionará sobre su comportamiento y se propondrá hacerlo mejor la próxima vez. Lo que realmente acaba ocurriendo es que el niño acaba sintiendo vergüenza por algo que no puede controlar.
Porque cuando los niños pequeños infringen las normas, no piensan con lógica. Cuando se muestran desafiantes o ponen a prueba los límites, la culpa suele ser de sus impulsos. A menudo, ni siquiera entienden por qué hacen lo que hacen mal. Así que, básicamente, castigarles y dejarles confusos o con un malentendido de todo el incidente no resulta fructífero para ninguno de los implicados.
El tiempo dentro está de moda
En lugar de enviar al niño a su habitación o a un lugar tranquilo para que contemple lo que ha hecho mal, los expertos en crianza abogan ahora por los “tiempos muertos”. Animan a los padres y cuidadores a abrazar al niño y hablarle de sus sentimientos, en lugar de apartarlo por completo de la situación.
Aunque los tiempos muertos pueden evitar que un comportamiento incorrecto o problemático se repita en el momento, también pueden hacer que los niños se sientan solos o abandonados en su vergüenza. Explorar el “tiempo dentro” ofrece tanto al cuidador como al niño la oportunidad de conectar y abordar cómo cambiar el comportamiento problemático.
He aquí algunas formas útiles de aplicar el “tiempo muerto”:
- Recuerda ayudar al niño cuando no pueda valerse por sí mismo. Como adulto y cuidador, tienes el conocimiento y el enfoque que necesitan en ese momento.
- Establezca límites y fronteras, y hágalo desde el principio. Pero sé realista: es probable que veas algún rechazo o impulsividad.
- Respete los límites y las normas, sobre todo cuando el niño muestre un comportamiento inseguro o inadecuado. Puedes retirar a un niño de una situación cuando esté fuera de control y necesite un momento para “calmarse”. En lugar de recurrir al tiempo fuera, piensa que se trata de darle un respiro.
- Valida los sentimientos del niño sin juzgarlos. Hazle saber que eres una válvula de escape segura para sus sentimientos, pero explícale por qué debe respetar los límites establecidos y por qué existen (para mantener su seguridad, etc.).
Beneficios de la vinculación a partir de los tiempos muertos
Es más probable que los niños, especialmente los más pequeños, sientan que sus necesidades y sentimientos son escuchados y tenidos en cuenta cuando un adulto les ofrece ese tiempo. Corregir un comportamiento puede resultar más fructífero si el cuidador o los padres establecen primero una conexión y luego una corrección.
Recuerda que los niños pequeños a menudo tienen grandes sentimientos que no necesariamente pueden resolver por sí solos, por lo que un tiempo de espera les da tiempo para procesarlos contigo.
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