Todos estamos en constante evolución, pero nadie lo está más que un niño. Cuando se trata de evaluar a los niños, es importante recordar siempre que son pequeños seres humanos en crecimiento que aprenden cada día más sobre sí mismos. Es crucial evitar el uso de etiquetas al describirlos, tanto a los demás como a ellos mismos. Las etiquetas se pegan, y no es raro que a los niños les cueste desprenderse de ellas, aunque pensemos que son positivas.
Las palabras importan, ¿verdad? Si te tomas un momento, quizá recuerdes algunas etiquetas que te pusieron injustamente cuando eras pequeño. Si está evocando una o dos en este momento, lo más probable es que fueran hirientes. Nuestras palabras forman a los niños en lo que son, sí, pero también en cómo piensan de sí mismos.
Etiquetar restringe el potencial. Esto significa que cuando un niño oye “Dafne siempre es perezosa con sus deberes” o “Brian es desordenado y nunca recoge sus juguetes como se supone que debe hacerlo”, es menos probable que se sienta inspirado para hacer esfuerzos para trabajar en sus hábitos y comportamientos.
Esto provoca un distanciamiento entre el niño y el adulto, tanto en la comunicación como en la respuesta emocional. Por eso es fundamental dirigir con empatía, comprensión y positividad. Aunque resulte difícil, evitar los calificativos negativos creará un vínculo más fuerte con el niño.
Incluso las etiquetas positivas pueden ser perjudiciales
Por otro lado, el uso excesivo de etiquetas positivas también puede ser perjudicial para el crecimiento personal del niño. Es importante tener en cuenta que hay una diferencia entre el refuerzo positivo (“Buen trabajo, Amabella, es bueno para todos que compartas tus juguetes tú sola”) y el refuerzo positivo (“Es bueno para todos que compartas tus juguetes tú sola”). etiquetas.
El Center for Parenting Education advierte contra el uso de calificativos como “guapo” o “hermoso” en lugar de dirigirse al niño por su nombre o llamarle “princesa” o “rey”, ya que pueden crear en el niño la sensación de que todo el mundo debe tratarle así.
Liderar con amor
Una forma de incorporar el refuerzo positivo es utilizar el elogio descriptivo. Es una forma de motivar al niño para que crezca. Por ejemplo:
- “¡Hoy te has acordado de traer la fiambrera a casa! Eso es muy responsable”.
- “Buen trabajo recogiendo tus juguetes en tu habitación, ¡hoy ni siquiera he tenido que pedírtelo! Cuando termines con tus cosas, es importante guardarlas. Gracias por escuchar y mostrar motivación”.
- “Sé que hoy no te apetecía jugar con Sarah y darle las gracias por pedírmelo, pero decirle que en vez de eso preferías jugar solo fue amable y educado”.
Además, siempre puedes asegurarte de que los niños te oigan hablar positivamente de ellos a sus padres. “Jason me ha ayudado mucho hoy. No podría haber guardado la compra sin él” y cosas por el estilo ayudan mucho a fomentar la autoestima y el deseo de ayudar de los niños.
Hay muchas formas de asegurarse de que los niños saben lo que se espera de ellos sin etiquetarlos ni utilizar un lenguaje negativo para llegar a ellos. Recompensarles por un trabajo bien hecho y modelar personalmente el comportamiento que te gustaría ver en ellos les ayudará a aprender y a crecer de forma saludable.
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