Para muchos, el comienzo de un nuevo año es la promesa de un nuevo comienzo, algo que esperar con ilusión. Nos da un empujón para intentar cosas que nunca hemos tenido el valor de hacer o para dirigir por fin nuestra atención hacia cosas que hemos dejado aparcadas en el pasado. En realidad, siempre puedes empezar cuando quieras, pero tachar objetivos de tu lista sienta mucho mejor con la llegada del nuevo año.
Un nuevo año es una oportunidad perfecta para reiniciar y reevaluar. ¿Qué mejor momento para un nuevo comienzo y una oportunidad para ponerse en marcha, sea lo que sea lo que eso signifique para usted? Como niñera que está tan absorta en ayudar a los demás a alcanzar sus objetivos, puede ser fácil olvidarse de los propios. Asegurémonos de que este año nos centramos en ti, niñera.
Hablemos de objetivos frente a propósitos. Tener propósitos puede ayudarnos a mantenernos firmes en nuestras decisiones. Aunque los propósitos pueden motivarnos para hacer algo (o no hacerlo), fijar objetivos es mucho más intencionado. A corto o largo plazo, específicos o generales, pueden adaptarse completamente a ti y a tus necesidades.
Piénsalo de esta manera: cuando fijes tus objetivos, sé SMART. Haz que tus objetivos sean Específicos, Mensurables, Alcanzables, Realistas y Limitados en el tiempo. Con esto en mente, tus objetivos serán más claros y fáciles de alcanzar. Así que ¡manos a la obra!
1. Especifique su lista
La especificidad es crucial a la hora de crear objetivos, sobre todo si tienes grandes planes para este año. La especificidad le anima a plantearse no sólo lo que quiere, sino también cómo hacerlo posible. Ser específico puede ayudarte a comprender realmente no sólo lo que quieres, sino también por qué lo quieres y cómo vas a trabajar para conseguirlo, cosas todas ellas que hacen que alcanzar tus objetivos sea más alentador y práctico.
¿Una forma fácil de mantener frescos estos pensamientos e ideas y de rendir cuentas? Póngalos por escrito. Escribirlas te sirve de recordatorio de lo que quieres conseguir y te quita la presión de mantenerlas frescas en tu mente. ¡Ya tienes bastante con recordar a diario, niñera! También te ayuda a seguir tus progresos y te da motivos de celebración cuando consigues tachar objetivos de tu lista.
2. Hacer que los objetivos sean mensurables
Hacer un seguimiento de tus objetivos es mucho más fácil cuando puedes medir tus progresos. Si uno de tus objetivos para este año es centrarte en tu desarrollo profesional, puedes fijarte muchos objetivos cuantificables. Para empezar, puedes proponerte leer libros de desarrollo infantil o asistir a un curso de puericultura. Puedes unirte a una comunidad de lectores como Goodreads para buscar recomendaciones de libros, reseñas e incluso unirte a un reto de lectura. Un reto podría incluir establecer un número de libros que quieres leer este año, lo que te permitirá controlar tu progreso con cada libro que leas. Si te inscribes en una clase, puedes controlar tus progresos mediante evaluaciones y objetivos fijados a lo largo de la formación. Y éstas son sólo algunas ideas de entre las infinitas posibilidades que existen para ti.
Lo mejor de hacer que un objetivo sea medible es que no tiene por qué ser exclusivamente a largo plazo para que puedas medirlo. Siempre puedes siempre puedes hacer un seguimiento de tus objetivos mediante una revisión semanal, mensual o trimestral.
3. Haz lo que sea realista y alcanzable
Aunque siempre estamos aquí para animarte a soñar a lo grande, también es recomendable que revises tus objetivos y compruebes si pueden alcanzarse teniendo en cuenta el tiempo y los recursos disponibles. En lugar de abrumarte con todos tus grandes objetivos, haz lo que esté a tu alcance y capacidad. O, mejor aún, separa tus objetivos en categorías a largo y corto plazo, sabiendo que lo que es realista y alcanzable es flexible y puede cambiar.
No pasa nada por dar pequeños pasos hacia tus grandes objetivos. Los grandes pasos sin una planificación adecuada pueden resultar abrumadores. Así que, cuando escribas esos objetivos, asegúrate de comprobar la realidad sobre la marcha.
4. Establecer plazos para cada objetivo
Sé más coherente con tus acciones fijándote una fecha límite o un plazo para alcanzar tus objetivos. Adapta el plazo de cada objetivo en función de cómo y cuándo quieras alcanzarlos. Y recuerda: en el caso de los objetivos a largo plazo, aunque los fijes este año, no hace falta que te limites a alcanzarlos dentro del año. Así que, si te propones lograr algo, ¡anúdalo a tu calendario!
Poner un límite de tiempo a tus objetivos no significa necesariamente presionarte. Solo significa que reconoces lo lejos que has llegado y lo mucho que te queda por conseguir.
5. Cree en ti mismo
Todos los consejos del mundo no servirán de nada si no crees que puedes hacerlo. Cree de todo corazón que eres capaz de conseguir todo lo que te propongas y que puedes lograr lo que te propongas.
“No hace falta ser un héroe fantástico para hacer ciertas cosas. Puedes ser un tipo corriente, suficientemente motivado para alcanzar metas difíciles”, dice Sir Edmund Hilary, la primera persona que escaló el Everest. Por supuesto, habrá retos y contratiempos que te harán pensar en parar por el camino, al fin y al cabo la vida es así. Pero recuerda siempre por qué empezaste. Así que, sea cual sea el obstáculo que encuentres, sigue adelante sabiendo que eres capaz de hacer cosas difíciles.
¡A conquistar el 2023, queridas niñeras!
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