Cuando se habla de educación infantil, la mayoría de la gente ha oído hablar de Montessori o Waldorf. Pero hay otro enfoque educativo muy apreciado que está dando forma silenciosamente a las aulas -e incluso a los hogares dirigidos por niñeras- de todo el mundo: Reggio Emilia.

Desarrollada en Italia después de la Segunda Guerra Mundial, la educación Reggio Emilia celebra la curiosidad, la creatividad y el descubrimiento guiado por el niño. Y aunque se utiliza habitualmente en centros preescolares, este enfoque se adapta perfectamente a los entornos domésticos, lo que lo convierte en una opción excelente para las familias que valoran el aprendizaje basado en la experiencia y el juego, y para las niñeras que desean ofrecer algo más que cuidados básicos.

1) ¿Qué es la filosofía Reggio Emilia?

La filosofía Reggio Em ilia fue desarrollada por el educador y humanitario italiano Loris Malaguzzi en la ciudad de Reggio Emilia, Italia. Se creó con una creencia fundamental en mente: los niños son fuertes, capaces y naturalmente impulsados a aprender.

En lugar de ver a los niños como receptores pasivos de conocimientos, Reggio Emilia los trata como participantes activos en su propio viaje de aprendizaje, fomentando la exploración, la expresión y la interacción social en cada paso del camino. Dado que no existe una certificación oficial de Reggio, los entornos escolares y domésticos varían en su forma de interpretar y aplicar el enfoque.

La filosofía se basa en cinco principios fundamentales:

  • Los niños pueden construir su propio aprendizaje.
  • Los niños son comunicadores naturales.
  • El aprendizaje se produce a través de las relaciones con los compañeros, los adultos y el mundo.
  • Los adultos son colaboradores, no profesores.
  • El entorno actúa como un "tercer maestro".

A diferencia de los enfoques tradicionales, en Reggio Emilia no hay un plan de estudios fijo. En su lugar, las actividades evolucionan en respuesta a lo que interesa al niño. Es una educación que empieza con ellos.

2) Por qué Reggio Emilia funciona en un entorno de niñera

Una de las razones por las que el enfoque Reggio Emilia es tan eficaz en los entornos domésticos es su flexibilidad. Para aplicar los valores Reggio no se necesita un aula ni un equipo docente completo, sino un cuidador atento, curioso e intencionado.

Las niñeras que trabajan con uno o pocos niños a la vez pueden:

  • Siga los intereses únicos de cada niño de forma profunda e inmediata.
  • Crear actividades y proyectos individualizados.
  • Fomentar relaciones coherentes que promuevan el crecimiento socioemocional.
  • Utilizar el hogar y el entorno circundante como un rico espacio de aprendizaje.

Dado que Reggio Emilia no se basa en actividades estandarizadas, se adapta de forma natural al ritmo del día del niño, convirtiendo los momentos ordinarios en oportunidades para la exploración.

3) Principios básicos de Reggio que las niñeras deben conocer

Si usted es una niñera que desea aportar más inspiración Reggio a su estilo de cuidado, céntrese en estas cuatro áreas clave:

a) Artes

En Reggio Emilia, la expresión creativa es esencial. Dibujar, pintar, esculpir, cantar y bailar no es sólo una forma de divertirse, sino de procesar lo que aprenden y comunicar lo que saben. Proporcione materiales artísticos abiertos y siga los impulsos creativos del niño. No hay resultados correctos o incorrectos, sólo exploración.

b) Compromiso sensorial

En los hogares inspirados en Reggio se anima a los niños a utilizar los cinco sentidos. Eso puede significar explorar un contenedor sensorial lleno de arroz, probar nuevas frutas, tocar la corteza de los árboles durante un paseo o escuchar el sonido de distintos instrumentos musicales. El objetivo es ayudar a los niños a mantenerse en contacto con su entorno mientras aprenden.

c) Exposición lingüística y cultural

La lengua se celebra en todas sus formas: hablada, escrita, cantada y con signos. Si eres bilingüe, aprovecha esa habilidad para enriquecer la exposición del niño. Si no lo es, considere la posibilidad de incluir libros multiculturales, música global e historias de otras partes del mundo para ampliar sus horizontes. Pregunte a las familias cómo les gustaría incorporar un desarrollo lingüístico adicional, sobre todo si están criando a niños multilingües.

d) El medio ambiente como "tercer maestro

En Reggio Emilia, el espacio donde aprenden los niños es tan importante como las personas que los guían. Los entornos limpios, tranquilos y bellos inspiran a los niños a explorar. Busca formas de hacer que el espacio resulte abierto y acogedor, utilizando luz natural, rotando los juguetes para reducir el desorden e incluyendo objetos de la vida real que fomenten el juego imaginativo.

4) Cómo incorporar Reggio Emilia a su rutina de niñera

Para empezar a practicar Reggio Emilia no hace falta que cambie por completo su forma de cuidar a los demás. Empiece con pequeños cambios:

 

a) Seguir los intereses del niño

Fíjate en qué temas atraen a tus hijos las niñeras. ¿Están obsesionados con los vehículos de construcción? Cree un día en torno a la construcción de bloques, el dibujo de volquetes, la lectura sobre máquinas e incluso la visita a una obra (¡con seguridad, por supuesto!). Deja que su curiosidad guíe tu planificación.

b) Formular preguntas abiertas

En lugar de dar instrucciones o datos, inténtalo:

  • "¿Qué crees que pasará después?"
  • "¿Cómo se sintió?"
  • "¿Por qué crees que pasó eso?"

Esto invita a los niños a desarrollar el pensamiento crítico y a reflexionar sobre sus experiencias.

c) Documentar el aprendizaje

Los educadores Reggio suelen documentar el progreso de los niños mediante fotos, dibujos y diarios. Como niñera, ¡puedes hacer lo mismo! Toma notas, haz fotos y compártelas con los padres para mostrarles cómo crece y aprende su hijo cada día.

d) Dedicar tiempo a la reflexión

Ofréceles un rato de tranquilidad para que repasen su trabajo o vuelvan a contar una anécdota del día. Esto refuerza el aprendizaje y les muestra que sus pensamientos e ideas son valorados.

El enfoque Reggio Emilia consiste en confiar en los niños como aprendices capaces y creativos. Cuando las niñeras y las familias adoptan esta filosofía, aunque sea a pequeña escala, la experiencia del cuidado se transforma en algo más profundo y significativo.

Ya sea construyendo fuertes de cartón, explorando un jardín lleno de barro o haciendo esculturas con arcilla, no sólo estás llenando el tiempo. Estás honrando la voz de un niño, su ritmo y su forma única de ver el mundo.