Trabajar en un hogar con la presencia de los abuelos puede ser una bendición y un reto. Aunque su amor y su implicación son muy importantes en la vida de los niños, las cosas pueden complicarse cuando los abuelos sienten la necesidad de interferir, cuestionar o microgestionar tu trabajo.

A continuación te ofrecemos nuestros mejores consejos para trabajar con abuelos, para que puedas mantener tu profesionalidad, fomentar el respeto mutuo y seguir haciendo tu trabajo con confianza y elegancia.

1) Por qué ser niñera de los abuelos puede ser complicado

Seamos sinceros: hacer de niñera cerca de los abuelos añade una capa de complejidad a tu trabajo. Puede que te sientas constantemente vigilada, interrumpida a mitad de la rutina o que te ofrezcan consejos (los hayas pedido o no).

Aunque los abuelos suelen tener buenas intenciones y velar por los intereses de los niños, su presencia puede desdibujar las líneas de autoridad, alterar las rutinas y causar confusión en los niños, sobre todo si te están menospreciando en tiempo real. Es importante reconocer que se trata de una dinámica delicada y no de un reflejo de tus capacidades. La clave es mantener la calma, establecer límites y recordar que eres un profesional contratado para hacer un trabajo.

2) Manténgase siempre profesional

Cuando trabajas con abuelos, la profesionalidad es tu mejor baza. Aunque te sientas frustrada o cuestionada, resiste el impulso de ponerte a la defensiva. Mantén la calma, sé educada y confía en ti misma.

Cíñete a tu rutina. Sigue las instrucciones de los padres (no la nueva idea de la abuela para la merienda). Y si hay un conflicto entre lo que los abuelos quieren y lo que los padres te han pedido que hagas, cede a los deseos de los padres y explícales amablemente que simplemente estás siguiendo el plan acordado.

3) Comunicarse con los padres

Si hacer de niñera cerca de los abuelos se convierte en una fuente habitual de tensión, es hora de que hables con tus jefes. Plantea tus preocupaciones con respeto y céntrate en el impacto que tiene en los niños o en tu capacidad para hacer tu trabajo.

Por ejemplo: “Me he dado cuenta de que cuando la abuela interviene, a veces confunde a los niños o altera nuestra rutina. Quiero asegurarme de que apoyo a tu familia lo mejor que puedo. ¿Estarías dispuesta a establecer algunos límites con ellos?”.

La mayoría de los padres aprecian la comunicación abierta y sincera y quieren que su niñera se sienta capacitada y apoyada, sobre todo en situaciones delicadas como ésta.

4) Reconocer y redirigir

Cuando los abuelos ofrezcan su opinión o intenten tomar el control, una estrategia útil es reconocer y luego redirigir. Esto te permite mostrar respeto sin comprometer tu papel.

Por ejemplo:
“¡Es una gran idea, gracias! Se lo comentaré a los padres a ver qué prefieren. Por ahora, voy a seguir con lo que venimos haciendo”.

Esta respuesta, pequeña pero contundente, valida su voz al tiempo que refuerza el hecho de que estás siguiendo las directrices de los padres, no jugando al tira y afloja sobre la autoridad.

Ser niñera de los abuelos no tiene por qué ser como andar con pies de plomo. Si te mantienes profesional, te comunicas claramente con los padres y reorientas con elegancia, puedes crear una dinámica respetuosa que permita prosperar a todos, especialmente a los niños.